ADVERTENCIA: El siguiente artículo contiene humor y sarcasmo, léalo bajo su propia responsabilidad.
El título Uncharted ya califica en la categoría EL MEJOR JUEGO FABULOSO DE LA HISTORIA DEL MUNDO CONOCIDO FREAKING AWESOME QUIERO TRES. Desarrollado por Naughty Dog es un juego en el que manejás a Nathan “Nate” Drake, un tipo que en su placard/valija no tiene más de dos remeras, un jean y un pañuelito, que anda con barbita de dos días y jopito que no se despeina nunca de los nuncas y se cree que es un campeón fachero y atlético de esos que si ves por la calle lo odiás por hacerse el canchero. Encima el flaco no se come una mina en toda la saga, puras escenas de histeriqueo y réplicas de las mujeres y risitas de vivo y levantadas de ceja de él, el que más lo piropea es su compañero de andanzas, el viejo bigotudo Victor “Sully” Sullivan… Son medio parejita me parece. Pensalo, en el Uncharted 3 vemos que a Nate lo levanta Sully cuando Nathan era un nene que vivía en la calle, medio rarito el señor que levanta pibes por la vida.

La cuestión es que el Uncharted 1 se trata de ir corriendo de frente, matar 50 negros pelados, mirar un video, seguir corriendo de frente, esconderte, matar otros 50 negros pelados, mirar otro video y ese tipo de cosas. Si vas corriendo por el medio de la selva o del templo y no hay negros entonces te equivocaste de camino, volvé para atrás hasta que escuches que te disparan.
El mismo Nate reconoce que el juego es súper cliché, más de una vez dice “¡ja! ¡qué cliché!”. Es la típica películita pochoclera con el tipo lindo que está a la moda, las minitas bravas (una rubia y una morocha para que la ecuación del triángulo amoroso sea completa) y un compinche con malos chistes y malas camisas que al final es un viejo cómodo que lo único que sabe hacer es pararse del lado de afuera de la puerta cerrada y decirte “uh mirá, allá arriba en el veintiúltimo piso hay una ventana abierta”, “sí, bancá, ahí voy” le dice Nathan y tenés que treparte a lo que sea para entrar por la ventana, bajar por escaleras rotas y arriesgar tu vida todo el tiempo para abrirle la puerta al viejo cómodo que te mira las cachas mientras trepás y se justifica diciendo “ya no soy joven como antes Nate”… ¡Entonces no vengas geriátrico andante! Si es una mina la que quiere venir Nate sale diciendo “ah no no, estoy apurado, no quiero tener que cargar con vos, sos un estorbo” pero si es un viejo fuma habanos que se cree gracioso lo esperás, le hacés piecito, le bajás la escalera y le matás a los tipos que se la quieren dar.
“Acá hay amor” dice la rubia, “y yo no estoy involucrada” asegura
Encima el flaco hace de todo, DE TODO, escala montañas, corre a lo pavote por trenes en movimiento en acantilados nepaleses, escapa de un cementerio de barcos robados por piratas árabes en los mares de Siria, navega los rápidos amazónicos… Ese tipo de cosas que hace un héroe de aventura. En todos esos lugares sufre raspaduras, caídas, balazos, explosiones, golpes de puño, patadas, lo lógico, pero nunca, NUNCA JAMÁS, tiene un rasponcito o se pone una curita al menos, ¡apenas si duerme! Claramente tiene que estar pasado de pepa el pibe ese para no sentir el dolor del cuerpo archi hiper magullado. Y es peor que en las películas, porque en una película todo pasa en hora y media, dos horas como mucho, en el Uncharted el tipo está saltando y disparando como 11 o 12 horas de juego, tranqui, y mata mil tipos más que Schwarzenegger en Commando y hace mil cosas más que el Arnoldo.
Excepto esto, y menos con esa cara de “¿habrá leche en la heladera?”
Cuando te tirotean todo se pone gris, eso es indicador de que vas a morir, pero es cuestión de correr atrás de una columna y aguantarla un par de segundos al mejor estilo *introduzca su juego de guerra en primera persona acá* y te curás todo: “¡¡oh Dios, voy a morir oh no!! Oh, una pared, uff uff uff menos mal, ya está calmando el sangrado, ya puedo ver de nuevo” y sale corriendo a los tiros. Y cuando es momento de resolver cómo llegar hasta un lugar por el que te tenés que trepar o hacer algo loco, el juego espera dos segundos para que vos encares hacia ese lugar, si tardaste más te tira que apretés un botón para que te dé una pista de por donde tenés que ir, la pista es encararte la cámara hacia la salida tipo “acá gil, por acá, por acá, ¿ves acá arriba que hay un balcón con una grieta? bueno, por ahí, no era tan difícil che” sacándole toda la gracia a la investigación del área.
Y las minas… Pfff! Una es una morocha australiana que tiene menos aguante que Yupanqui y la otra es una rubia periodista que tiene más puntería que Chuck Norris y en los videos de cinemática es la que carga las armas y la que le pone el pecho a los problemas mientras la morocha, que debería ser la aguerrida por ser una cazadora de tesoros como el protagonista, se la pasa llorando que se va a morir, que no vale la pena y que hay que volver.
Al menos en el tercero está Jason Statham que le pone un poco más de garra
Todo eso sin mencionar preguntas clave como: si son cazadores de tesoros que no tienen dos mangos partidos al medio y por eso se embarcan en estas misiones gigantes buscandos tesoros legendarios que grandes exploradores como Marco Polo, Lawrence de Arabia, Sir Francis Drake e incluso los nazis y los cruzados no lograron alcanzar siendo que tenían la subvención económica casi infinita del Gobierno, ¿cómo hacen estos parias para pagarse los pasajes para viajar por todo el mundo y conocer más lugares que los del Discovery Channel? Ponele que son favores que le cobran a gente que ayudaron o lo que sea, ¿tantos favores les deben? “Hay que ir a Francia” dice uno, “Bueno” dice el otro sin pensarlo siquiera, dos minutos después están en Francia con un jeep en el medio de un señor bosque. ¡Pero pará un poco che! Yo no me puedo ir de vacaciones una semana a Santa Teresita y una dupla de ladrones de tesoros históricos no está tres días seguidos en el mismo país.
Lo más cercano que puedo estar de sentirme Nathan Drake
Dicho sea de paso, ¿pensaron en que son ladrones? ¿pensaron que no son más que un puñado de traficantes de tesoros? No son Indiana Jones que buscaba objetos valiosos para estudiarlos y exponerlos en museos (y de paso destruir por completo templos milenarios llenos de trampas que aún funcionan después de tantos añares), son un grupo de ladrones que quieren conseguir las cosas para vendérselas a otros tipos y llenarse de papota los bolsillos. Cuando en el 2007 se robaron el reloj del General Belgrano, con el que le pagó a su médico en su lecho de muerte porque no tenía otra cosa, todos nos indignamos, ahora, si jugamos a encontrar El Dorado y robarnos lo que haya adentro para venderlo somos héroes, porque claro, es un tipo fachero y gracioso que se trepa a las cornisas del Himalaya y se banca andar a dedo por el desierto sirio con tal de cumplir su objetivo.
No seamos caretas, la música con las trompetitas y los tambores estará buena pero el Uncharted es una bosta. A mí me gustaba Naughty Dog cuando hacía los juegos de Crash Bandicoot.

